domingo, 31 de julio de 2011

Sobre la astrología y la verdad. Un diálogo entre astrólogos.

Por Alejandro Lerman

En memoria de Salvador Lerman y Teodora Gelman

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“…Las ruinas del santuario del dios del fuego fueron destruidas por el fuego. En un alba sin pájaros el mago vio cernirse contra los muros el incendio concéntrico. Por un instante, pensó refugiarse en las aguas, pero luego comprendió que la muerte venía a coronar su vejez y a absolverlo de sus trabajos. Caminó contra los jirones de fuego. Éstos no mordieron su carne, éstos lo acariciaron y lo inundaron sin calor y sin combustión. Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo.” 

(de Las ruinas circulares; Jorge Luis Borges)


¿Con qué deseo se articula el camino de aquel que direcciona su andar hacia la conquista de La Verdad? ¿Podemos decir que existe una verdad tal capaz de ser pronunciada en mayúscula? Estas son algunas de las preguntas que motorizan el presente escrito, nacidas del intercambio con colegas astrólogos. 

En la medida que la astrología encuentra como práctica privilegiada aquella que se circunscribe a las coordenadas del dispositivo de la consulta astrológica, en donde la capacidad del astrólogo de ser sensible al otro definido como consultante determina el aporte efectivo que el primero pueda ofrecerle al segundo, considero que el desarrollo del talento de poner en entre dicho nuestras propias verdades resulta un paso ineludible.



Preg: De acuerdo a mi partida de nacimiento tengo Ascendente en Capricornio, pero de acuerdo a la hora que dice mi madre tengo Ascendente en Sagitario. Ahora me estoy yendo a vivir a Ucrania gracias a una beca que gané para perfeccionar mis estudios en odontología. Un astrólogo me dijo que era una escena de destino de mi Ascendente en Sagitario, otro me dijo que lo era de mi Ascendente en Capricornio. Me exaspera que los astrólogos podamos ser tan contradictorios, y más me enerva ser astrólogo y no saber con certeza cuál es mi carta natal. ¿Vos qué pensás?
Resp: En primer lugar, pienso que a los fines de lo que profundamente la astrología puede aportarnos, esas contradicciones y esa pregunta, no son tan relevantes. En segundo lugar, creo que sobre un mismo hecho hay infinidad de lecturas posibles, todas válidas en la medida en que se pueda situar a partir de qué indicio se llega a determinada conclusión, y admitiendo que ésta es siempre parcial y relativa. Tu exasperación frente a las contradicciones, por ejemplo, para mí puede llegar a resultar un indicio de que tu Ascendente es Capricornio.
Preg: (risas) Pero si toda conclusión fuera relativa, lo que sostenemos los astrólogos, que el Universo es una unidad, ¿no dejaría de ser cierto?
Resp: Te digo mi opinión, y voy a ser extenso porque me parece que tu pregunta nos lleva a tocar un punto crítico de la astrología; al menos en cuanto lo que refiere al modo en que fue instrumentada a lo largo de su historia. Este punto es el vínculo de la astrología con la verdad.
Si es cierto o no es cierto es algo imposible de decidir. Lo cual no nos priva de que podamos creer en ello. Yo creo en la astrología, aunque me reservo de opinar acerca de si eso implica creer que “el Universo sea una unidad”.
Preg: Pero si crees en la astrología eso quiere decir que admitís que lo que ella afirma es verdad… 
Resp: No. Eso no lo puede afirmar ni yo ni nadie. O en todo caso, lo puede afirmar todo aquel que se le antoje, pero por más indicios que aquel señale, por más resonancias a partir de las cuales se sienta convocado de afirmarlo, si con ello pretende haber dado con una verdad que es extensiva a todo el mundo, una verdad a partir de la cual se ilusiona con saber quién es el otro, quién es él mismo, qué es el Universo, cuál es el futuro, qué es lo que está ocurriendo en el presente, qué ocurrió en el pasado; digo, si con ello pretende haber dado con una verdad última, absoluta, inconmovible por fuera de los argumentos que se le puedan anteponer, mi opinión, es que está pecando de soberbio. 
Preg: ¿Por qué? 
Resp: En primer lugar, porque ahí ya es imposible el diálogo y el vínculo. O más bien, sólo queda una sola posibilidad de vínculo: la de someterse a la verdad última que aquel promueve, lo cual tiene como costo aplastar la propia singularidad, mancillar la propia vitalidad creativa. A mi juicio, no es negocio. 
En segundo lugar, porque sea cual fuere la creencia que uno sostenga –y por más que pueda resultar obvio no me parece que sea en vano marcarlo- por fuera de esa creencia persiste la pregunta que le dio origen. Quiero decir, no sabemos lo que es el Universo, ni sabemos quiénes somos. Dicho filosóficamente y siguiendo a Heidegger: no hay Ser, se da Ser. No hay un sentido oculto entre las cosas que uno viene descubrir. El sentido se produce, se crea; continuamente se inventa. Tomando a Nietzsche podemos decir que la necesidad se afirma en el azar, en el sentido exacto en que el ser se afirma en el devenir y lo uno en lo múltiple; frase que condensa al menos lo que yo creo.
Nadie sabe lo que es el Universo, y eso, entre otras cosas, porque el Universo está en continuo movimiento. El día que encontremos un punto fijo seguramente podremos hacer palanca junto a Arquímedes y lograr mover el mundo en la dirección que queramos. La astrología es un lenguaje que da cuenta de lo que está y estará eternamente abierto. 
En la medida que uno tiene en claro que siempre se habla desde una creencia, uno sabe que todos los discursos parten de un principio acrítico, no fundamentado e imposible de fundamentar. Pongo como ejemplo la pregunta paradigmática que recorre la astrología: ¿Existe una relación intrínseca entre el cielo y la tierra? Esta es una pregunta, de nuevo, imposible de responder en términos estrictos, en términos de verdad-verdad, ya que, y dicho sea de paso, nada puede ser afirmado en esos términos. Es un imposible. Lo cual, y otra vez, no impide que nos sea legítimo apostar por una respuesta y creer firmemente en ella, pero agenciándola sólo en tanto verdad subjetiva. Nuestra verdad. Mi verdad. La verdad de cada cual. Una respuesta provisoria y parcial frente a una pregunta eterna. Porque dicha apuesta se realizará inevitablemente sobre un agujero, sobre un misterio, sobre una incógnita que siempre permanecerá abierta. Y esto tanto si se responde la pregunta por la positiva como por la negativa, y si es el caso que se le quiere dar una respuesta. 
Como te dije, yo creo en la astrología, y por tanto, yo creo en dicho vínculo, apuesto por él cada vez que hablo en calidad de astrólogo y cada vez que establezco asociaciones de acuerdo al simbolismo que ella provee. Se me ocurre decirte que yo creo en la astrología como un lenguaje que permite desplegar la pregunta por dicha relación, lo cual creo que habilita un determinado tipo de percepción, y la cual tiene como origen una vivencia absolutamente singular. 
Pero vale decir, que como todo lo que decimos, como todo aquello en lo que creemos, se sostiene sobre un profundo misterio, para vincularnos en salud, nuestro decir tendremos que sostenerlo con argumentos, en donde la capacidad de argumentar y la capacidad de poner en entre dicho nuestros propios argumentos, creo yo, tendrá mucho que ver con la calidad de vínculo que podamos llegar a entablar.
Preg: ¿Qué supone para vos esto que decís en relación a nuestro hacer en tanto astrólogos? 
Resp: Ante todo, supone asumirse responsable de las lecturas que uno hace, que dicho sea de paso no son más que eso: lecturas. Supone que cada vez que hablo me hago responsable de lo que digo, esto es, que tengo que responder por aquello que digo, tengo que dar cuenta desde qué lugar hablo cuando digo, y tengo que implicarme en eso que digo. Exagerándolo para ser claro: anteponer mi nombre propio a cada lectura que hago y no decir en nombre de una supuesta astrología que habla por sí misma. La astrología no es un saber, es un lenguaje; por sí misma, no dice nada. 
Hacerle decir a la astrología hace que la posición desde la cual habla el astrólogo quede invisibilizada, teniendo allí un carácter operante el supuesto de la astrología como lugar de la verdad absoluta, del saber revelado, lo cual genera a su vez el autoengaño y la ilusión de que el astrólogo es aquel que se encuentra ubicado en un vínculo particularmente íntimo y estrecho con aquello que se encuentra operando como Verdad. 

Estoy hablando de un antiquísimo arquetipo que aún hoy produce vastos efectos colectivos en todos los territorios y disciplinas de la humanidad que se articulan con el saber; que en lo que refiere específicamente a la astrología se sostiene en el supuesto sombrío a partir del cual se concibe la creencia de que el astrólogo viene a iluminarnos, o dicho de otro modo, que el astrólogo es oráculo de La Verdad, que el astrólogo es una suerte de iluminado. Con cierta licencia poética podríamos pensarlo como la astuta manera en que Hermes juega a esconder a Plutón bajo las aguas de Neptuno. 
Esto fue y es, hay que tenerlo bien en claro, un problema de los astrólogos, no de la astrología.

Preg: Si la astrología no es un saber. ¿Cuál es ese lugar desde el cual ejercemos nuestro trabajo? ¿Qué nos autoriza como astrólogos? 
Resp: Dicho psicoanalíticamente, el de un sujeto que sabe que no sabe. Y como sabe que no sabe, no le queda otra alternativa que apostar e implicarse en su acto. En la medida que uno apuesta a sabiendas que no hay garantías de lo que dice o de lo que hace, que acepta el riesgo de que su acto no se apoya en ninguna verdad última, que tiene el coraje de actuar asumiendo sus propios límites y reconociendo los del otro, uno se asume en tanto sujeto del inconsciente; un sujeto creativo, un sujeto que se produce en el vínculo y que es efecto de éste. 
Por tanto, si somos capaces de reconocer que no hay verdad de la verdad, es decir, un fundamento último que opere de garante de aquello que afirmamos en tanto verdadero, o dicho de otro modo, que hablar desde una verdad entendida como última revela un lugar imposible, al mismo tiempo que esto nos conduce a reconocemos en una ignorancia primera, una docta ignorancia -docta en tanto que ésta depende que seamos conscientes de ella-, nadie ni nada nos autoriza a ejercer nuestro rol de astrólogos sino nosotros mismos. Parafraseo una frase de Lacan transfiriéndola al campo de la astrología; digo: cada astrólogo se autoriza a sí mismo.

Preg: ¿Pero esto no supondría que desde el lugar de astrólogo cualquiera podría decir cualquier cosa?
Resp: En primer lugar, en términos descriptivos, concedeme que desde el lugar de astrólogo cualquiera dice cualquier cosa. Esto es algo que efectivamente sucede. Pero eso no debiera ser así, no para mí, y no es esto en modo alguno lo que estoy avalando y mucho menos alentando. Y digo que no debiera ser así porque el lugar desde el cual ejercemos nuestro rol de astrólogos implica una función. Esto es lo determinante.
Dicha función se pone en juego en la dialéctica de un vínculo asimétrico como lo es el que existe entre astrólogo y consultante: hay un sujeto que demanda algo por un lado, y, por el otro lado, hay un sujeto que se supone que sabe, que sabe algo respecto a aquello que se demanda. 

Tener presente esta dinámica transferencial en la que se inscribe toda consulta astrológica, a mi entender, es fundamental. Y estar a la altura de la función que convoca ese lugar del vínculo, no sólo conviene pensarla como un fin deseable, sino como una exigencia para todo aquel que quiera aventurarse en este trabajo. Exigencia, agregaría, de cada cual consigo mismo. Porque hay una dimensión ética que nos involucra con todo aquello que decimos y con todo aquello que hacemos, lo cual a mi entender se refuerza cuando decidimos ejercer un rol como lo es el del astrólogo.  

Preg: ¿Qué querés decir con esto?
Resp: Que todo aquel que ocupa el polo estructurante en un vínculo es responsable de los efectos que susciten sus intervenciones en dicho vínculo. Y vuelvo, responsable en tanto que tiene que responder por sus intervenciones, tiene que dar cuenta en qué medida su intervención se concilia con la función que corresponde al lugar desde el cual la realiza. Sea un astrólogo, un terapeuta, un docente, un padre, una madre, etc. Y con esto lo que quiero remarcar es que para desarrollar nuestra práctica es fundamental saber acerca de sus límites y tener bien en claro cuál es la función que estamos llevando a cabo.

Preg: ¿Y cuál es para vos esa función?
Resp: Tu pregunta toca otro de los puntos que considero críticos de la práctica astrológica, en la medida que considero que aún no se encuentra lo suficientemente elucidado y mucho menos consensuado por la comunidad de astrólogos –si es que se puede decir que existe tal comunidad-. Lo cual me parece un asunto bastante grave. De todos modos, te propongo dejar abierta la pregunta para una próxima conversación.

Preg: Me lo quedo pensando. Hay algo que todavía no me respondiste… Para vos, entonces, ¿tengo Ascendente en Sagitario o tengo Ascendente en Capricornio?
Resp: (risas) No sabría decirte. Lo que sí estoy seguro es que hoy fue tu destino escuchar unas palabras acerca de los límites que toda creencia tiene. Lo cual también puede resultar una creencia, y si tal fuera el caso, es una creencia en la que yo firmemente creo.

23 de julio de 2011

martes, 26 de julio de 2011

El día fuera del tiempo y el año nuevo maya


Recogiendo indicios y sintetizando
¿PROFECIAS MAYAS O PERCEPCIONES NEPTUNIANAS?
EL PODER COLECTIVO DE LA MENTE
por Olga Weyne

EL DÍA FUERA DEL TIEMPO
Muchísimas personas han meditado ayer, 25 de julio, acerca del Día fuera del Tiempo y hoy recibirán el Año Nuevo Maya (26 de julio). El nuevo año según José Argüelles estará guiado por el poder de la atemporalidad y las cualidades psíquicas del mago para propiciar "la unificación a través del encantamiento". 

Este punto hoy me conmovió. Buscaba elementos para indagar en un estado de ánimo que me habitaba desde hace unos días, un estado difícil de definir, de ésos que los astrólogos solemos llamar "estados neptunianos". Sentía que, por un lado, me afectaba la situación política nacional y mundial, mientras por otro lado me lastimaba el diálogo de sordos entre algunos de los astrólogos de nuestro medio, todos bien intencionados, todos sensibilizados por la sacudida histórico-política del momento. Todos o por lo menos muchos -de nuevo- ciegamente envueltos en nuestros pequeños egos. 

Pero no me alcanzaba con el tránsito obvio de Neptuno a cero de Piscis ni otros tránsitos personales del momento (cada uno conoce su carta). Sentía ese inefable "algo más" y cuando encontré -gracias a los recordatorios por internet- esta manera de describirlo desde el supuesto calendario maya...
...el poder de la atemporalidad
 y las cualidades psíquicas del mago 
para propiciar "la unificación a través del encantamiento". 

... percibí que el mantram me alineaba.

Lo sé. No es nada que no hayamos dicho ni meditado alguna vez. No es una frase que los astrólogos humanistas contemporáneos -formados en la tradición caldea reforzada por las aperturas jungianas- no hayamos usado una y mil veces al referirnos a los desbordes neptunianos de la mente humana. Pero no lo pude evitar, me volvió a conmover la sincronicidad del mensaje. Estaba sintiendo exactamente ESO... y no me había dado cuenta que justo lo estaba sintiendo en el "Día fuera del Tiempo" que antecede al "Año Nuevo Maya", año que supuestamente estará signado por ESO.


VOLVIENDO A LA INVESTIGACIÓN HISTÓRICA SOBRE LOS MAYAS
Es sabido que existe mucha confusión sobre la fecha del año nuevo maya. No soy seguidora del Calendario difundido por José Argüelles y a veces he lamentado no poder inclinarme más dócilmente ante sus escritos (mucha huella me ha instalado el recorrido de la historia y la antropología por otras vías). 

Su versión tan particular lo llevó a otorgar nombres realmente bellos y hechizantes a los distintos pasos del viejo calendario y ha terminado por constituir, no una investigación histórico-antropológica propiamente dicha, sino una resonante obra de arte. Pero...¡qué importa, más aún... qué bueno que así sea! Sólo cabe desilusionar cada tanto a algunas almas ingenuas que siguen creyendo a pie juntillas en una poderosa reconstrucción del pasado por vías de la ciencia histórica. 

Argüelles era un artista y un esotérico, no un historiador o un antropólogo de formación tradicional. Según él, había reencarnado en avatar de Pakal y por eso había podido penetrar en los secretos galácticos de los mayas; reconozcamos que esta lectura acerca de sí mismo resulta un poco egoica pero bueno, vivió en pleno cierre de la devocional Era de Piscis.

Quizá "lo suyo" propiamente dicho fue la creación de un nuevo mito o como dice el autor de la página que cito abajo: "un sofisticado juego de rol, que en ocasiones juega con las creencias y el fanatismo, y raya en la desinformación pero que también propone un nuevo e importante entendimiento de los ciclos del tiempo en armonía con el ser humano"
(1).

Los mayas llevaban dos calendarios principales, el Tzolkin y el Haab, de 18 meses de 20 días con 5 días al final del último mes. Al parecer, de estos cinco días se extrapola el concepto del día fuera del tiempo. El calendario de Argüelles se basa en la idea de que los mayas llevaban un calendario lunar (Tun Uc) de 13 meses de 28 días: 364, lo que otorga un día extra para completar el ciclo solar, que es entendido como un día de meditación ante el nuevo año; también una especie de día agujero negro o portal dimensional.

“Él y sus numerosos seguidores afirman sin sustento histórico que los mayas utilizaron un Calendario Lunar compuesto por 13 meses de 28 días y cuando multiplican 13 x 28 les da como resultado 364 días de un calendario Lunar y como les falta un día para el ciclo Solar, decidieron llamarlo Día Fuera del Tiempo”, dice el investigador en cultura maya Claudio Obregón Marín
(2).

UNA REFLEXIÓN EN TORNO AL PODER COLECTIVO DE LA MENTE (3)
Si una fecha es arbitrariamente designada como "un día especial" y existen millones de personas considerándola como tal, es innegable que este día quedará impreso con una “fuerza especial” en el inconsciente colectivo. Desconocemos el mecanismo por el cual se conforma "la sustancia de los arquetipos" pero es innegable que estas imágenes son el resultante del valor agregado que teje una conciencia colectiva sincronizada en torno a un mismo pensamiento o creencia. 

Muchas, por no decir casi todas, de las fechas etiquetadas como "históricas", no son más que marcas dejadas por el arbitrio de los historiadores quienes, por lo general sin demasiado debate previo, instalan estas convenciones masivas como ejes de las creencias populares. A partir de esa instalación, estas fechas se erigen en dispositores colectivos para la realización de rituales compartidos; pensemos en las famosas "fechas patrias", muchas de ellas signando incluso las Cartas Natales de los países. 

¿Existe alguna fecha importante per se, de acuerdo al sentido de un calendario como mapa cronológico, o mas bien es la creencia sincronizada en este carácter “especial” lo que dota de fuerza a un día cualquiera? Los astrólogos responderíamos a esto que las únicas "fechas per se" son las que provienen de los tránsitos planetarios. Pero que los sucesos significativos en el mundo de afuera, en sintonía con estas fechas, son sincrónicamente los precipitadores de estos contenidos "especiales", generadores de cualidades a la vez especiales.

José Argüelles falleció este año 2011, antes de llegar a la mítica fecha de 2012 en la que intuía la conclusión de un ciclo y la llegada de un cambio planetario que elevaría la conciencia de la humanidad. En este Año Nuevo de su calendario maya, vaya nuestro homenaje a su vida, su historia y su obra, una de las  intuiciones más importantes y controversiales en este cruce de Eras. 

EN SÍNTESIS... ¿PROFECÍAS MAYAS O PERCEPCIONES NEPTUNIANAS?
Confieso que me da igual. O como dice el refrán: ¡se non è vero, è ben trovato! 
Lo único real es que me llevo la poderosa sincronicidad sobre:

 ... el poder de la atemporalidad 
y las cualidades psíquicas del mago 
para propiciar "la unificación a través del encantamiento".... 

Esto le sirve a mi presente, para seguir debatiendo por ejemplo sobre el "juego de roles"de los astrólogos en un momento político tan polarizado como el de la historia argentina contemporánea. 
Qué cualidades psíquicas "del mago", o sea, encarnadas en arquetipos colectivos, necesitaríamos estar limpiando en estos momentos "atemporales" de cierre de ciclos. 
Qué responsabilidades nos caben como propiciadores de la unificación o de la polarización, "a través del encantamiento" de la palabra, oral o escrita, que es el poderoso vehículo de nuestra tarea milenaria.

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O.W. 
Buenos Aires, 26 de julio de 2011

FUENTES:
(1) Me parece excelente esta página, se las recomiendo: respetuosa de las distintas creencias, para nada prejuiciosa o enjuiciadora, pero a la vez reflexiva y clara en sus propios puntos de vista.
http://pijamasurf.com/2011/07/dia-fuera-del-tiempo-y-ano-nuevo-maya-2011-mago-ritmico-blanco/#


(2) http://armonicosdeconciencia.blogspot.com/2011/07/la-farsa-del-dia-fuera-del-tiempo.html

(3) Las reflexiones de este subtítulo me las suscitó también el autor de pijamasurf, así como  sus palabras sobre el obituario a Argüelles. Para ampliar, entren directramente a su blog
http://pijamasurf.com/2011/07/dia-fuera-del-tiempo-y-ano-nuevo-maya-2011-mago-ritmico-blanco/#

sábado, 9 de julio de 2011

9 de Julio de 1816: la "Independencia"

REVOLUCIÓN SOLAR DE LA ARGENTINA, AÑO 2011
(sugerimos comparar con la Carta Natal, ver abajo)



CARTA NATAL DE LA ARGENTINA
(versión tradicionalmente aceptada por los astrólogos)

viernes, 1 de julio de 2011

El Eclipse Parcial de Sol y la Doble T Cuadrada Cardinal

LECTURA DE LA T CUADRADA, COMPLETADA HOY POR EL ECLIPSE
                                                                                                              
                                                                                                                      por Olga Weyne


PRIMERA PARTE
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¿Qué nos trae a los humanos este diseño del Cielo,
medido desde el ritmo interior del Sistema Solar? 
Vayamos por partes. 
Primero comprendamos de qué se trata.


(En la SEGUNDA PARTE intentaremos resonar humanamente dentro de esta sinfonía del cielo, y ver qué aprendizaje sacamos. Colgaremos esta segunda parte este fin de semana, luego de recibir las opiniones de los amigos del facebook de AATP).


ECLIPSE PARCIAL DE SOL
Acaba de tener lugar el segundo eclipse de sol en lo que va de un mes...Tuvimos el anterior el 1 de junio, a 11 Géminis. 

ESTE CAYÓ A 9:12 DE CÁNCER Y SE HIZO HOY A LA MADRUGADA PARA BUENOS AIRES (a las 5:39 hs. 8:39 GMT).






El ocultamiento solar 
de hace un rato no fue 
visible en las zonas pobladas 
del planeta. Sólo pudieron 
verlo quienes -en tierra firme 
o navegando- estuvieran en 
estos momentos entre la 
Antártida y África, 
concretamente en la zona 
de la Bahía Lutzlow-Holm 
en la costa antártica, cerca 
de donde los océanos Atlántico 
e Indico se juntan. En algunas 
web ya se hace el chiste: 
se dice que "probablemente 
éste sea recordado como el 
eclipse solar que nadie vio"...
Un eclipse solar ocurre cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol (o sea que tiene que caer durante una Luna Nueva) pero además deben darse otro conjunto de requisitos astronómicos relativos a la Eclíptica. 

EL PECULIAR AÑO 2011
Si bien hay frecuentes eclipses (tanto de sol como de luna) a veces como en el caso de este año se suma uno aparentemente "extra" a la frecuencia de los dos bloques semestrales (que en general constan de uno de sol y uno de luna). 

De hecho los eclipses de este año 2011 que ya ocurrieron fueron varios ¡y aún falta!... Acá abajo va la lista; al lado colocamos los signos y grados de los mismos según nuestra nomenclatura astrológica. No se trata de la referencia en grados a las constelaciones estelares contra las cuales se verifica la notación astronómica (éste es meramente otro aviso en nuestro formato "didáctica de la reiteración" y sólo va dirigido a los enigmáticos AAP -Astrónomos Autodidactas del Planetario- que aún siguen sin entender nuestro código).

ECLIPSES 2011
 Eclipse parcial de Sol el 4 de Enero (13º de Capricornio)
• Eclipse parcial de Sol del 1 de Junio (11º de Géminis) 
 Eclipse total de Luna el 15 de Junio (24º de Sagitario)
 El de hoy, eclipse parcial de Sol (1 de Julio) a 9º de Cáncer.

Y los que aún faltan son:
• Eclipse parcial de Sol el 25 de Noviembre (a 2 de Sagitario)
• Eclipse total de Luna el 10 de Diciembre (a 18 de Géminis)

SERIES DE SAROS
Pero entre sí, los distintos eclipses (los de luna por su lado y los de sol por el suyo) integran a su vez otra frecuencia llamada Ciclos o Series de Saros. Esta periodicidad (con un intervalo de 18 años entre cada eclipse de la misma serie) era ya conocida por los antiguos astrólogos quienes en base a este conocimiento "predecían" estos ocultamientos (quedando como magos que podían "producir" incluso estos fenómenos)...¡cómo no iban a quererlos en sus cortes los faraones y los emperadores antiguos! Pero a la vez... cómo no iban a generar esa mezcla de fascinación y temor que todo "arquetipo del mago" produce. 
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VOLVIENDO AL ECLIPSE DE HACE UN RATO
Si bien este eclipse solar parcial fue breve, se trató por lo tanto del tercero en treinta días. De estos tres, el más impactante fue el eclipse total de Luna de hace quince días, cuando fue la Tierra quien eclipsó totalmente a la Luna (recordemos que todo eclipse lunar ocurre durante una luna llena).

Pero sí, hay una característica especial de este eclipse parcial de sol que acaba de tener lugar (además de ser quizá el eclipse solar que nadie vio), y es que con él comenzó una nueva Serie de Saros (la número 156). 



EL ECLIPSE Y LA T CUADRADA CARDINAL
Para nuestras lecturas astrológicas, es relevante por lo tanto saber que consideramos el grado 9 de Cáncer como notación de este Eclipse de Sol (ya que las notaciones astrológicas, o sea, los signos, son ángulos relativos a la relación Tierra/Sol, esto es, internas al sistema solar (va de nuevo y por las dudas el amistoso recordatorio para los amigos AAP). 

O sea que el Sol (reforzando su presencia con esta interrupción y posterior reencendido) se muestra en estos momentos oponiéndose a  Plutón a 6º Capricornio y formando a su vez una cuadratura a Urano a 4º de Aries y a Saturno a 11º de Libra.

Dos dos "acólitos del Sol", Mercurio y Venus, están haciendo un encuadre tipo "antes y después" a esta poderosa cardinalidad del Sistema Solar. Mercurio estuvo a esa altura de Cáncer en el momento mismo del Solsticio (el 21 de junio) y luego se fue desplazando hacia adelante, pero de a poco y cortesmente le va cediendo el lugar a Venus, quien volverá a reforzar este diseño de Doble T Cuadrada, al ubicarse a su vez hacia el 8-9 de julio (y hasta mediados de ese mes), en esta misma posición sensible canceriana (alrededor del grado nueve). Decimos "sensible" porque es el lugar que completa el diseño de la Doble T Cuadrada.

Aquí lo mostramos, desde Buenos Aires:


BUENO QUERIDOS AMIGOS, UNA VEZ "SITUADOS" EN EL MAPA ESTELAR Y DEJANDO QUE ESTE BREVE OSCURECIMIENTO (CON SU POSTERIOR REENCENDIDO) HAYA OPERADO EN NOSOTROS, A CADA UNO SEGÚN EL LUGAR DE SU CARTA DONDE SE SITÚE EL GRADO NUEVE DE CÁNCER    ¡INDAGUEMOS, REGISTREMOS Y COMPARTAMOS!
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Es muy potente seguir nuestros registros de individuación (personal y colectiva) en función de la secuencia de eclipses y en este año en particular, sumándole su inserción en la Gran Cruz Cardinal que el Cielo (desde nuestras mediciones internas al Sistema Solar) nos está ofreciendo. En unos días compartiremos por escrito varias opiniones. O sea que...

...continuará

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Fuentes y páginas web:
Jansky, Robert Carl: “Interpretación de los Eclipses”, Málaga, Ed Sirio, 1988.
Jansky, Robert Carl: “The Eclipse as a Tool in Prediction”, Astrology Now, 1976
NASA, informes  http://www.nasa.gov/about/highlights/En_Espanol.html
 http://www.astronomo.org/foro/index.php?topic=288.0
 http://red-estelar.webcindario.com/eclipse-parcial-de-sol-1-de-julio-2011.html